¡Hola a todos!
Pues bien, mi reporte de este jueves será algo breve. Esto es porque como pasé 2 de los 4 días a relatar en clases, si relato todo con detalle probablemente sea la crónica más aburrida de la historia. Espero que a pesar de que no hay mucho que contar, lo poco que escribo les entretenga un rato.
Lunes 23 de enero.- Después de levantarnos tardecito, desayunar, arreglarnos y bla bla bla me puse a escribir las crónicas que debía haber mandado el domingo. Como ya leyeron, eso puso algo estresadita porque habíamos acordado ir a comprar el teléfono a Wimbledon y ella tenía que pasar al banco para pasarme hacer un traspaso en su cuenta. Para que no me siguiera presionando terminé rápido las crónicas, las mandé, apagué la compu, me puse una chamarra, apagamos todo y salimos hacia el banco y la estación. Llegamos al banco pero, por algún motivo que aún desconocemos, estaba cerrado con un letrero que señalaba que la sucursal HSBC más cercana estaba en Wimbledon. Al menos íbamos para allá, cruzamos la calle a la estación y me di cuenta que Eu iba a matarme: había olvidado mi Oyster provisional. En el momento que se lo dije verdaderamente me dedicó una mirada tan asesina que si en vez de Eu hubiera sido Scott Summers probablemente habría quedado fulminada en ese mismo lugar.
En mi camino de regreso al departamento recibí un correo con la maravillosa noticia de que mi Oyster de estudiante había sido aprobada por la Universidad. Esto me puso muy pero muy felíz. Ya no sería solo Eu la que tuviera el super poder de un Oyster anual ilimitado, ¡yo pronto iba a poder tener el mío! Llegué a casa, me puse una camiseta térmica porque el engañoso clima estaba mucho más frío de lo que aparentaba y regrese trotando con Eu a la estación. Cuando llegué vi que en el HSBC había gente ya, pero cuando le pregunte si había podido entrar me contó que lo volvieron a cerrar justo cuando había llegado su turno. Muy raro la verdad. Tomamos el tren a Wimbledon. Dos estaciones después llegamos a nuestro destino.
Lo primero que hicimos ahí fue buscar el banco para Eu, que no dejo de estar grumpy hasta que no salió de ahí. Realmente no entiendo que prisa tenía, pero bueno cada cabeza es un mundo. Ya sin pendientes nos pusimos a "dar el rol" como dice mi roomie. Entramos como a 3 o 4 tiendas y Eu se compró unos tenis. Llegamos a la tienda de electrónicos, buscamos los teléfonos, escogimos el más barato y cumplimos nuestra misión del día. Ya casi para regresar decidimos ver precios en el super de ahí. Es el mejor que hemos encontrado hasta el momento. Tal vez no es fresa como el de Southside, pero tiene buenas marcas, buenos precios y sus productos de marca propia están bastante buenos, por lo que probablemente lo volveremos nuestro autoservicio de cabecera. Cargadas de bolsas nos encaminamos a la estación.
Para sorpresa nuestra descubrimos que justo frente a la estación hay una parada del camión 156. ¿Por qué es eso interesante? Pues muy simple, han de saber que a unos 50 metros de la puerta de nuestro querido hogar, en la esquina, hay otra parada de la ruta 156. Muy felices por nuestro descubrimiento, decidimos regresar en camión para conocer un poco más de nuestra área ya que en metro es imposible enterarse de nada. Junto con nosotros en el camión iban un montón de niños y chavitos porque era hora de salida de las escuelas.
Aprovecho este momento de la narración para compartir con ustedes una curiosidad que he encontrado en Londres. Al menos del área donde vivimos y de la parte de Earl's Court que recorrimos el otro día. La cuestión es que en los lugares mencionados aparentemente los niños van solos a todos lados. Hemos visto niños de no más de 7 años caminar solitos por las calles tranquilamente sin ningún adulto que los cuide cerca, salen a pasear, a las tiendas, jugando y realmente me tiene fascinada ver de repente un grupo de pequeños chicuelos con sus uniformes todos fresas caminar platicando y riendo de un lado para otro a pesar de que el sol se haya puesto ya. Probablemente esto sucede en algunas colonias privadas en la ciudad de México todavía, pero sinceramente verlos por calles y lugares transitados pasadas las 6 de la tarde (cuando ya esta tan obscuro como a las 10 de la noche allá) me llena de extrañeza y me hace pensar lo mucho que me gustaría que fuera así en todos lados. Fin de mi paréntesis gigante.
Regresamos a casa, instalamos el teléfono, descubrimos que no funcionaba, nos peleamos con él, lo ignoramos y nos pusimos a revisar la tarea. Cenamos, preparamos todo para clases el día siguiente.
Martes 24 de enero.- Esta semana decidimos salir media hora antes para evitar retrasos en caso de perder el metro. La estrategia nos funcinó, fuimos las segundas en llegar al salón, nos sentamos en la primera fila, checamos tarjeta y bajamos a la recepción de administración para nuestras cartas del Council Tax. Regresamos al salón y empezó la clase. Lección del día: no sentarnos en esa sección del salón, quedamos enfrente de los mirreyes australiano y libanes y sus lobukis de Kazajstán y fue una pesadilla. Lo peor de todo es que estos mirreyes no solo se sienten divas, sino que pueden pasar toda la clase alegando detalles irrelevantes.
La clase en general estuvo bastante bien, pero dadas las interrupciones de los mirreyesAde, Julieta, Benito, Rami y un niño de Brasil cuyo nombre no recuerdo. Julieta nos trajo sandwichitos y nos los repartimos a mi me tocó media baguette de jamón serrano con tomate y albahaca y medio de pollo con tocino. Al final de la comida nos pusimos de acuerdo para vernos el sábado para discutir como pensamos abordar el trabajo final.
Regresamos a clases, checamos tarjeta y corrimos al metro para que no nos tocara lleno. Lo logramos a medias. Llegando a casa cenamos, un poco de tarea y a dormir.
Miercoles 25 de enero.- Nos levantamos más temprano aún para alcanzar a ir a mandar las cartas del Council Tax con el formato lleno por correo. Llegamos al salón y ya estaban una chava de India, una niña de Malasia y el brasileño. Nos sentamos con la niña de Malasia. Llego Benito y se sentó con nosotros. En lo que empezaba la clase nos pusimos a platicar con él un rato. Creo que ya les había comentado que Benito tiene una empresa de importación de bebidas, platicando de eso nos comentó que como ahorita esta en la maestría, trabajando y en la empresa anda medio vuelto loco con mil cosas que hacer. Como nosotras tenemos un montón de tiempo libre le preguntamos si no necesitaba ayuda a lo que evidentemente nos respondió que sí. Como la clase iba a empezar decidimos platicarlo a la hora de la comida.
La clase empezó y todo iba fluyendo bastante bien hasta que uno de los mirreyes interrumpió alegando que un signo en una fórmula estaba mal, siendo que no estaba. Sin que se pudiera hacer nada al respecto perdimos aproximadamente 40 minutos en lo que el tipo alegaba. Me desesperó tanto que literalmente termine levantando la voz diciéndole que lo dejara pasar y que nos dejara seguir con la clase. Cuando llegó el primer descanso fue porque el pobre profesor dijo que tenía que bajar por un cigarro (no lo culpo, realmente estuvo pesadísima la discusión) yo me pare a platicar con Rami y como me esperaba no solo yo había perdido la paciencia. De hecho prácticamente todo el grupo exceptuando a los mirreyes y las lobukis estamos estresados porque la clase no avanza por su necedad de discutir pequeños detalles. La cosa estaba bastante tensa. El profesor regreso y la clase continuo resolviendo junto con el profesor unos ejercicios de razones financieras. Hora de la comida.
En la hora de comida Eu se quedo a comer con Julieta y yo me fui con Benito a comprar algo de comer al Sainsbury que esta en la calle siguiente. Platicamos de como habíamos sentido la clase y después de trabajo. El me insistió que busque trabajo en lo que me apasiona, es decir en la industria diamantera y joyera. La verdad es que si hay un lugar en el mundo en donde puedo juntar mis dos carreras es aquí en Londres, Benito me ayudo a escribir un par de correos para pedir ayuda en esa búsqueda. Después de eso fue que platicamos de su oferta de trabajo. Aparentemente lo que necesita es ayuda con el lado de relaciones públicas que quedo bastante descuidado cuando uno de los socios regreso a México.
El asunto trata de hablar con los encargados de compras de restaurantes y bares con los que ya trabaja y acordar la renegociación de los contratos para este año. Yo carezco de ese tipo de experiencia de ventas, igual que Eu y se lo dije, pero aparentemente no hay problema. Si nos decidimos a ayudarle al principio lo único que tendríamos que hacer sería hacer las llamadas para conseguir las citas con los lugares y acompañarlo a las negociaciones para que eventualmente si queremos seguir ahí las pudiéramos hacer por nuestra parte. El trabajo que nos ofrece más que un sueldo fijo sería a cambio de un porcentaje en las ventas que se acuerden en la negociación. No suena nada mal la verdad, pero todavía lo sigo pensando.
Regresamos al salón. El resto de la clase consistió en calcular por equipos todas las razones financieras que hemos visto hasta el momento para los estados financieros de una empresa en los últimos años. Pasamos aproximadamente 2 horas en el proceso. Si hubiera llevado mi computadora habría salido rapidísimo, pero como nunca la usamos no la cargo, ni nadie lo hace por lo que todo fue a mano. La última hora se trato de revisar las cuentas y de acabar con mi paciencia. El problema estuvo en que el profesor por algún motivo solo estaba haciendo caso a lo que decían los mirreyes. ¡¿Por qué en el mundo si solo son como el 20% de la clase y son los más molestos?! Más de una vez ignoró a alguien que estaba dando respuestas. De hecho en una de las razones que pregunto, como nadie contestaba yo dije la respuesta a la que habíamos llegado en mi equipo. Casi todos parecíamos coincidir en la respuesta, pero a él no le parecía. La dije yo, la dijo Eu, la dijo un niño de Azerbaiyán, la niña de Malasia, el chavo de Brasil, una chava de India, luego todos a coro. No fue hasta que él la resolvió a mano también que nos creyó. En ese punto estaba yo tan harta que deje de prestar atención un buen rato. De hecho entre Eu y yo nos la turnabamos para poner atención en lo que la otra se autisteaba de alguna manera. Sobra decir que al final de la clase estabamos exhaustas, checamos tarjetas y suspiramos resignadas... todavía teníamos que quedarnos a un evento de career services.
El evento era en otro edificio y consistía básicamente en una conferencia sobre las carrera de consultor, expectativas de sueldo y de trabajo y en la presentación de una sociedad de consultoría conformada por alumnos de la escuela. Conclusión después de 2 horas de conferencia: no quiero ser consultora. Pero lo padre estuvo saliendo de la conferencia, Benito, Rami, Vicky (la niña de Austria de la semana pasada), la niña de India (cuyo nombre no recuerdo) y el brasileño (cuyo nombre tampoco me se), Eu y yo decidimos ir a un pub.
Entramos a un lugar que de camino Eu y yo habíamos visto y tomado por un restaurante fancy. El lugar estaba super bonito y servía vino además de cerveza por el mismo precio, cosa que yo agradecí. Se llama the Knight Templars, esta amueblado elegantemente y decorado con armaduras y cuadros de Templarios. Adoré el lugar. Encontramos lugar en un pequeño cuartito con un sillón gigante y muchas estanterías del libro y nos pusimos a platicar. Hablamos sobre todo de como nos sentimos viviendo como estudiantes, donde vivimos, costumbres de nuestros países, cosas en común de todos ellos, viajes, piedras, supersticiones y en general de todo un poco. Nuevamente esa agradable sensación de estar con personas con las que te sientes a gusto. A eso de las 10.30 como ya estábamos todos mortalmente cansados decidimos dejarlo para otro día y cada quien regreso a su casa. Llegando al depa excelentes noticias: ¡mi Oyster de estudiante estaba en la entrada! Calentamos la cena (gracias a Dios yo preparo los lunes la comida de la semana), lavamos, nos cambiamos y a dormir.
Jueves 26 de enero. Despertamos a eso de las 12. Ya que teníamos que a ir a Picadilly Circus a pagar mi tarjeta decidimos que íbamos a ir a desayunar un Cinnabon ahí. ¡Amo los Cinnabon! Además de ser llenadores y como los describe Eu, "estúpidos y sensuales", son lo más cercano a los dulces besos de mi Tony que tengo por acá. Regresamos a casa llenas y felices y a hacer tarea. Tarea, tarea, tarea. Comida-cena. Terminando eso dije que iba a escribir estas crónicas y dormir, pero llegando a la compu me clave otras 4 horas con mi tarea. Me decido a terminar de escribir las crónicas y ya me dieron las 4.30 del viernes jajaja, así que creo que ya me voy a dormir. En la crónica del domingo les explico como es que terminé decidiendo ir a Suiza en mis primeras vacaciones.
Creo que al final no fue tan corta...
Los quiero mucho.
Besos,
Lau
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